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Hace unos meses decidí que era momento de tomar las riendas de mis finanzas personales. No se trataba efectivamente de una crisis económica, sino más adecuadamente de esa sensación incómoda de no memorizar exactamente a dónde se va el moneda cada mes. Quería decano tranquilidad y, sobre todo, información clara sobre mis gastos para poder establecer un presupuesto mensual que tuviera sentido.
Como cualquier persona de mi gestación, lo primero que hice fue averiguar una app. Hace mucho tiempo que conozco varias aplicaciones de finanzas, y de hecho las he estado usando durante un tiempo. Sin confiscación, al final cero me daba tanta tranquilidad y seguridad como mi hojita de cálculo de Excel.
Mi primera parada fue Fintonic, una de las aplicaciones más populares en España para el control de gastos. Su propuesta es atractiva, sobre todo porque conecta con tus bancos automáticamente, importa todos los movimientos y los categoriza sin que tengas que hacer cero. Hace el trabajo asaz adecuadamente y es la que más he estado utilizando.


La verdad es que ver todos tus gastos centralizados en una sola pantalla tiene su encanto, encima de que la app es visualmente atractiva. Sin confiscación, hubo varios motivos que me echaron para detrás. La categorización no es perfecta, y no pasa cero, ya que es difícil que lo sea. Los gastos de cada uno pueden ser todo un mundo y existen millones de comercios y servicios, por lo que es habitual que algunos gastos se cuelen donde no deben.
Todavía he probado durante un tiempo Revolut, ya que tengo cuenta con ellos y su función de agregador de cuentas me permitía ver el saldo total de todas mis cuentas bancarias. La interfaz es limpia y todavía me parece una buena guisa de controlar los gastos, al igual que Fintonic. Pero al final tienes el mismo problema con las categorías, y eso de conectar tu cuenta con los datos de tus bancos quizá no es poco que vaya a complacencia de todos.


Todavía le eché un vistazo a Monefy, que la verdad está muy adecuadamente y no le pongo muchas pegas. En este caso funciona diferente: los gastos se introducen manualmente. Esto es más o menos lo que buscaba yo, y funciona francamente adecuadamente, porque los gastos los puedes introducir como tú quieras. Sin confiscación, aquí fue cuando me di cuenta que el problema no era efectivamente de las aplicaciones, era de que no me ofrecían efectivamente lo que quería: no estar irresoluto del móvil para controlar mis gastos y tener un único sitio al que consentir una vez al mes para introducir los gastos y revisar el presupuesto.
Así pues, decidí retornar a Excel. Y no me arrepiento. Creé una hoja de cálculo sencilla con mi presupuesto mensual dividido por categorías: vivienda, comida, transporte, ocio, suscripciones y demás. Cada mes, dedico unos 20 minutos a revisar mis extractos bancarios e introducir los gastos en sus respectivas categorías.
Excel me funciona porque me garantiza control total. Soy yo quien decide cómo categorizar cada desembolso, sin pender de algoritmos. Si quiero crear una subcategoría específica para "cafés" interiormente de "comida", lo hago. Si necesito añadir una nota sobre un desembolso concreto, todavía puedo. Encima, en Internet puedes encontrar miles de plantillas para tu presupuesto.

Ejemplo de plantilla para introducir nuestro presupuesto y gastos mensuales
La privacidad es otro multiplicador importante. No tengo que conectar mis cuentas bancarias a servicios de terceros ni preocuparme por dónde van a detener mis datos financieros. La información de mis gastos está en esas hojas de Excel. Punto.
Todavía valoro la marcha de distracciones. No hay notificaciones constantes, no hay consejos automáticos sobre cómo evitar. Solo accedo a mi hoja de cálculo una vez al mes, introduzco los datos, veo cómo va mi presupuesto y pronto.

Por postrero, está el tema de la personalización. Puedo crear las fórmulas que me interesen, añadir gráficos simples si los necesito, o incluir proyecciones para el año venidero. Todo a mi guisa. No es que sea muy creativo con las hojas de cálculo, ya que con lo primordial me apaño, pero la posibilidad está ahí.
Lo importante es que para mí funciona. Y si luego de acertar esto no estás de acuerdo y crees que a ti te va mejor una aplicación que te anualidad los gastos automáticamente y que la tengas siempre a mano, todavía es magnífico eso. Con este artículo no pretendía dar ningún consejo financiero ni venderte la moto con cero, simplemente quería dar mi punto de pinta y por qué he decidido seguir utilizando Excel. Esto me funciona a mí, pero puede no funcionarle a otra persona, y eso está adecuadamente.
Imágenes | Fintonic, Monefy, Micheile Henderson
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