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En octubre de 1989, la NASA sufrió su primer ataque informático de gran resonancia. Un tenia conocido como WANK, siglas de Worms Against Nuclear Killers. Este ataque no fue un defecto técnico accidental, sino una energía de hacktivismo: un ciberataque con motivación política para protestar contra el uso de energía nuclear en el software espacial.
El 16 de octubre, pocos días ayer del impulso de la sonda Galileo, los ordenadores del Centro Goddard de la NASA mostraban en empleo de su pantalla habitual un mensaje que decía: "Your system has been officially WANKed. You talk of times of peace for all, and then prepare for war". En gachupin: "Tu sistema ha sido oficialmente WANKeado (mecanismo de palabras con 'wank', que en inglés significa 'hacerse una paja'). Habláis de tiempos de paz para todos, y luego os preparáis para la hostilidades".
El mensaje generó una gran alarma entre los técnicos, quienes incluso llegaron a formatear discos enteros por la confusión. Sin requisa, el tenia no dañaba archivos ni datos, sino que se limitaba a mostrar el mensaje de protesta.

Imagen: NASA
El tenia se propagaba a través de sistemas DEC VMS conectados mediante la red DECnet, muy utilizadas entonces por agencias gubernamentales y científicas. Infectó no solo sistemas de la NASA, sino todavía del Área de Energía de Estados Unidos, el CERN en Europa y otros centros de investigación. Utilizaba contraseñas débiles y se replicaba aprovechando cuentas de favorecido comunes, lo que facilitó su expansión rápida.
Tras detectarse la infección, apareció una segunda interpretación del tenia, conocida como OILZ, que corregía errores y modificaba contraseñas en los sistemas afectados. Para hacer frente al ataque, expertos en ciberseguridad desarrollaron contramedidas que engañaban al tenia haciéndole creer que ya estaba presente en el sistema, lo que provocaba que se autodestruyera. A pesar de estas medidas, la cepillado completa de las redes afectadas llevó varias semanas.

Aunque el tenia no causó daños técnicos graves, sí provocó un impacto psicológico y operante considerable. Algunos sistemas fueron destruidos por error y la NASA estimó costes significativos en tiempo y medios. Algunos estiman que fueron más de 500.000 dólares de la época en daños. Más allá del aspecto crematístico, fue un episodio que sembró el pánico delante los ciberataques a gran escalera de guisa temprana, ya que por aquella época comenzaban a manifestarse los primeros documentados.
La policía federal australiana sospechaba que detrás del tenia WANK estaban un par de hackers australianos conocidos como Electron y Phoenix, integrantes del colectivo The Realm en Melbourne. Diversos indicios apuntaban a un origen australiano del ataque. Nunca hubo energía oficiales relacionados con el ataque, y aunque se ha especulado sobre la posible participación de figuras como Julian Assange, no existe ninguna prueba confirmada.
Este episodio es especialmente relevante porque fue uno de los primeros casos documentados de hacktivismo, ya que se trataba de un ciberataque con un mensaje ideológico evidente. A raíz de este ataque, la NASA y otras instituciones se vieron obligadas a mejorar sus protocolos de seguridad y a crear mecanismos para detectar y replicar a intrusiones informáticas. Sin requisa, la historia nos ha demostrado que esos mecanismos son igualmente vulnerables.
Imagen de portada | CyberTap
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