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La inteligencia sintético ha llegado a la distribución pública andaluza de la mano de JuntaGPT, un nuevo asistente conversacional corporativo desarrollado por la Corporación de Andalucía y destinado a su plantilla de empleados públicos. Según la propia administración, se comercio de una utensilio "similar al conocido ChatGPT", tanto en su funcionamiento como en su finalidad.
El objetivo de JuntaGPT es mejorar la productividad de los trabajadores públicos, facilitando tareas como el procesamiento de documentación, el investigación de información o la redacción de nuevos textos. Entre sus funciones destaca la posibilidad de subir documentos en varios formatos y realizar preguntas sobre su contenido, al estilo de las soluciones de IA generativa ya conocidas en el entorno comercial.
El guía de Presidencia, Interior, Diálogo Social y Simplificación Administrativa, Antonio Sanz, ha calificado esta utensilio como “revolucionaria”, subrayando su capacidad para interactuar con documentos complejos y realizar consultas temáticas.
Sin retención, la gran diferencia respecto a servicios como ChatGPT o Gemini, según ha remarcado, reside en las garantías de seguridad y privacidad que ofrece: JuntaGPT funcionará de forma offline, sin conexión a servicios externos, y se desplegará nada más en entornos internos de la Corporación.


El procesamiento de los datos se realizará adentro del Supercomputador Hércules, perteneciente al Centro Informático Comprobado de Andalucía (CICA), lo que garantiza que la información no saldrá del entorno institucional andaluz.
Aunque no es la primera vez que se emplea inteligencia sintético en el sector divulgado —la Agencia Tributaria ya utiliza algoritmos y sistemas similares para fomentar el cumplimiento voluntario de las obligaciones fiscales—, el avance de herramientas como JuntaGPT plantea nuevos debates sobre la protección de datos. La Corporación asegura que todo el tratamiento de la información se realiza internamente, pero no ha especificado si se podrán procesar documentos que contengan datos personales de los ciudadanos.

Este aspecto es crucial desde el punto de instinto permitido y ético, ya que podría condicionar el uso de la utensilio a documentos técnicos o informes que no incluyan información identificable.
En cualquier caso, JuntaGPT marca un paso más en la incorporación de la inteligencia sintético a las tareas de la distribución pública, con la promesa de aumentar la eficiencia sin comprometer la confidencialidad de la información.
Imágenes | BoliviaInteligente
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