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La inteligencia fabricado (IA) no solo está transformando cómo trabajamos (o el solo hecho de que trabajemos o no): a estas gloria, asimismo está reconfigurando el panorama energético mundial. Y es que el auge de los centros de datos y el cuenta intensivo (y creciente) que la IA generativa requiere está impulsando una creciente demanda de energía.
En este contexto, Nvidia —el gigantesco de los chips gráficos que en los que se basan la mayoría de los sistemas de IA actuales— ha antitético una respuesta inesperada: la energía nuclear.
Nvidia, a través de su filial de caudal de aventura NVentures, acaba de unirse a una ronda de financiación de 650 millones de dólares de TerraPower, una empresa de energía nuclear fundada por Bill Gates que está desarrollando una clase de reactores modulares avanzados, conocidos como Natrium, que prometen ser más seguros, eficientes y rápidos de construir que las plantas nucleares tradicionales.
Los reactores Natrium se combinan con sistemas de almacenamiento de energía basados en sales fundidas, lo que les permite ajustar la gestación eléctrica según la demanda. El primer tesina ya está en construcción en Wyoming, adjunto a una antigua planta de carbón, y retraso comenzar a producir electricidad para 2030.
La IA se ha convertido en una de las tecnologías más relevantes en la hogaño, pero asimismo en una de las más exigentes desde el punto de instinto energético. Y es que entrenar modelos de verbo como GPT, ejecutar sistemas de recomendación, estudio predictivo o sostener asistentes virtuales activos las 24 horas requiere una enorme cantidad de potencia de cálculo... una potencia que, en última instancia, necesita electricidad para funcionar.
Un solo maniquí de IA de última gestación puede consumir decenas de megavatios-hora durante su entrenamiento, lo que equivale al consumo energético de cientos de hogares durante un mes. A esto se suma la operación continua de millones de chips en centros de datos a nivel mundial, muchos de los cuales utilizan GPUs desarrolladas por Nvidia.
Este aumento vertiginoso de la demanda ha causado que el sector tecnológico reevalúe sus fuentes de energía: las energías renovables como la solar o la eólica no siempre ofrecen una producción constante ni suficiente para avituallar infraestructuras críticas que no pueden permitirse interrupciones. Es aquí donde entra en solaz la energía nuclear, y en particular, las soluciones modulares como las que propone TerraPower.
Nvidia ha identificado claramente esta carencia y, con su inversión en TerraPower, no solo búsqueda diversificar sus intereses energéticos, sino certificar el suministro eléctrico futuro para las instalaciones que dependen de sus chips.
De cualquier modo, la tendencia no es monopolio de Nvidia. Empresas como Amazon, Microsoft y Google ya están desarrollando estrategias similares, reconociendo que para seguir innovando en IA, necesitan estabilizar una cojín energética firme, limpia y escalable: en muchos casos, están optando por acuerdos a derrochador plazo con proveedores de energía nuclear o participando directamente en la financiación de nuevas plantas.
Amazon, por ejemplo, construirá un centro de datos adjunto a un reactor nuclear en Pensilvania; Microsoft trabaja para reactivar la planta de Three Mile Island; y Google ha apostado por Kairos Power.
El impacto ambiental de la IA asimismo está bajo el investigación notorio. El uso de generadores diésel como decisión temporal para avituallar supercomputadoras —como el caso de xAI en Memphis— ha generado controversia e incluso demandas por contaminación. Frente a esto, los pequeños reactores nucleares emergen como una alternativa que puede ofrecer energía estable sin emisiones contaminantes.
Así que, tras décadas de estancamiento y polémicas, la energía nuclear parece estar experimentando un renacimiento en EE.UU. y algunos países eruoepos. Esto se debe, en parte, a un cambio en el contexto político.
No obstante, aún persisten retos. TerraPower ya retrasó hace un tiempo su cronograma conveniente a problemas en la dependencia de suministro tras la invasión rusa a Ucrania, y expertos advierten que los SMRs todavía deben aventajar algunos retos económicos y técnicos para poder ser competitivos a gran escalera.
Vía | The Register
Imagen | Marcos Merino mediante IA
En Genbeta | Una central nuclear iba a cerrar pronto. Mark Zuckerberg ha pescado en aguas revueltas para quedársela para Meta
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