
ARTDEPARTMENT

Lo de hacer posible lo inalcanzable es una máxima de superación aplicada en diferentes ámbitos como el deportivo (mítica es la frase de Muhammad Ali "Carencia es inalcanzable") como en el sindical. En Apple lo saben perfectamente: Steve Jobs era conocido por su nivel de exigencia, tanto que llegaba a nombrar a sus trabajadores varias veces al día de recreo y no se cortaba un pelo a la hora de presionarles, incluso con Bill Gates delante.
Para el cofundador de Apple acuñaron un término denominado "campo de distorsión de la existencia", como explica la obra de Walter Isaakson 'Lecciones de Liderazgo' adulterado así por un episodio de Star Trek en el que los alienígenas crean una existencia alternativa convincente con el poder de su mente. Uno de los primeros ejemplos fue cuando Jobs presionó a Wozniak para que creara un videojuego para el que en teoría necesitaría meses: lo hizo en tan solo cuatro días.
Debi Coleman estaba en el equipo innovador del Mac, era una de las personas que mejor sabía controvertir con el temperamento de Jobs y lo tenía claro: "Lograbas hacer lo inalcanzable porque no te dabas cuenta de que era inalcanzable.", explica. Retener qué tecla tocar es un arte y el carismático líder de Apple lo consiguió incluso para poco tan angurriento técnicamente como impulsar el comienzo de los Mac.
Llegas a tu oficina de buena mañana un día hábil cualquiera de mediados de los 80 y enciendes tu ordenador preparada para comenzar el día. Pero lo que ahora pasa en un rajar y cerrar de fanales, por aquel entonces era poco que costaba desesperantes minutos. Le pasaba a la gentío que trabajaba delante de un ordenador en aquella época.
En aquella época Apple daba una de cal y una de arena. Como explica Dane McFarlane, por un banda, Macintosh tenía un procesador 10 veces más potente que el Apple II, pero su punto débil era el disquete. Con una RAM limitada, la continua transferencia de datos actuaba como cuello de botella lastrando la delantera que ofrecía su capacidad de procesamiento. Pero la experiencia desesperante partía desde el principio, más concretamente desde el encendido, poco que Steve Jobs convirtió en una cruzada personal.
Así, un buen día Steve Jobs se acercó al puesto de Larry Kenyon, el ingeniero que trabajaba en el sistema operante de Macintosh y allí se quejó amargamente de que aquello tardaba demasiado en provenir. Su ingeniero comenzó a detallarle los pormenores por los que ese tiempo no podía reducirse, así que Jobs lanzó sus palabras mágicas: "Si con ello pudieras salvarle la vida a una persona, ¿encontrarías la forma de someter diez segundos el tiempo de comienzo?".
Kenyon recogió el manguito: posiblemente podría. Entonces Jobs se acercó a una pizarra y le explico esa situación que narrábamos para ponernos en terreno: si había cinco millones de personas utilizando el Mac cada día y necesitaban diez segundos más para encender el ordenador, eso suponía unos trescientos millones de horas anuales que la gentío podría ahorrarse. Eso probablemente podría redimir cien vidas al año. Semanas más tarde, el ingeniero lo hizo posible: recortó 28 segundos al tiempo de comienzo de Macintosh.
Steve Jobs siempre supo la importancia de tener una visión de conjunto y este es un magnífico ejemplo: puede que 10 segundos en la vida de una persona al día parezca poquísimo, pero multiplicado por todos los usuarios la cosa cambiaba. La esencia estaba en el impacto colectivo.
En Genbeta | "Es una historia inventada": Steve Wozniak cuenta la verdad detrás de la creación de Apple con Steve Jobs
En Genbeta | Steve Jobs estaba convencido de que un ratón solo debía tener un tallo… hasta que la existencia le llevó la contraria
Portada | Apple | Mark Mathosian
Compartir este artículo
Consultoria Personalizada
¡Si aun no tienes presencia en internet o
necesitas ayuda con tus proyectos, por favor, escribenos!