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Un nuevo y demoledor informe de la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie) ha puesto sobre la mesa una existencia que muchos jóvenes ya podíamos intuir: para surtir un nivel de vida similar al que se tiene durante la etapa activa, será necesario prorrogar la vida profesional hasta los 71 abriles.
La proyección apunta a que, para 2065, los jóvenes de hoy que nada más hayan conseguido cotizar 30 abriles deberán retrasar su retiro hasta los 71 abriles para tener una pensión similar a su última paga. Y el motivo principal está asaz claro: el camino más tardío al empleo.
El documentación lo deja claro al afirmar:
“El camino más tardío a un empleo dificultará que los jóvenes de hoy en día logren completar carreras laborales suficientemente largas y, por lo tanto, tendrán que prolongar su permanencia en el mundo profesional para conseguir una pensión que les permita surtir su nivel de vida”.
Si miramos los datos concretos, el problema es evidente: mientras que en 2024 la tasa de ocupación de las personas entre 16 y 26 abriles estaba en el 43,2%, en 2007 este porcentaje era 15 puntos más detención, situándose en el 58,7%. Esto indica que la lozanía en España cada vez accede más tarde al mercado profesional.
A este camino tardío se suma otra dificultad: cada vez es más complicado obtener una compensación con el 100% de la pensión. La última reforma del sistema de pensiones, que aún se está aplicando progresivamente, establece que la vida de compensación aumentará hasta los 67 abriles en 2027 para quienes hayan cotizado menos de 38 abriles y medio. Adicionalmente, se eleva a 37 abriles el requisito de cotización para percibir el 100% de la pensión.


Pero... ¿Qué pasara en el año 2065? Tomando como colchoneta los datos económicos más recientes, el documentación ha mostrado sus proyecciones de cara a 2065 y son asaz claros con respecto a la reducción en la calidad de vida de los empleados:
Cuanto último sea la duración de la carrera profesional, más desaparecido será, es sostener, la pensión será más estrecha respecto al postrer salario. Esto, si lo unimos a unos salarios más bajos de colchoneta, podría dar oportunidad a problemas de suficiencia, y por lo tanto un nivel de bienestar mermado tanto durante su vida profesional como tras la compensación
Y siguen explicando de forma extensa sus previsiones atendiendo a las proyecciones legislativas que hay planteadas ya:
Con la fuero prevista actualmente, proyectada a 2065, se obtendrá una tasa bruta de reemplazo del 90% ―que equivale aproximadamente a una tasa neta del 100%, lo que significa surtir el nivel de vida previo― con 40 o más abriles cotizados y con una vida de compensación de 65 abriles. Para conseguir la misma tasa de reemplazo con una carrera profesional de 35 abriles, se deberá durar mucho tiempo la compensación hasta los 68 abriles, y hasta los 71 abriles con solo 30 abriles cotizados
El documentación igualmente señala que las últimas reformas del sistema obligan a un veterano esfuerzo contributivo. Es sostener, los jóvenes deberán aportar más a la Seguridad Social para terminar recibiendo una pensión que, en proporción, será inferior a la que percibieron sus padres.

El documentación plantea un gran dilema: si los jóvenes acceden más tarde al mundo profesional, tendrán que nominar entre trabajar más allá de los 70 o admitir una pérdida significativa de poder adquisitivo durante la compensación. Según los expertos, esto podría compensarse mediante economía o inversión durante la etapa activa, aunque no siempre es posible.
Incluso hay que considerar posibles reformas futuras para hacer sostenible el sistema de pensiones. Entre las medidas que se barajan está aumentar a 40 abriles cotizados el requisito para obtener el 100% de la pensión, o incluso elevar la vida mínima procesal de compensación, en función del aumento de la esperanza de vida. Todo esto, sumado al camino profesional tardío, complica aún más el panorama.
A esto se suma una existencia económica precaria. La lozanía española enfrenta mayores dificultades laborales, con contratos más temporales y salarios más bajos: los jóvenes de entre 16 y 29 abriles cobran un 34% menos que la media, y viven en hogares con una renta por mecanismo de consumo de 20.800 euros (en 2023), un 4,2% por debajo de la media franquista.
Con todo esto, la conclusión del documentación es asaz clara:
"El panorama que se presenta para los actuales jóvenes en cuanto a las pensiones futuras es incierto, ya que, podría acontecer reformas futuras que afectaran a la tasa de reemplazo en función de la evaluación trienal del exceso de compra que exige la legislatura"
Pero no se quedan ahí. Apuntan igualmente a que "jos jóvenes actuales van a tener que realizar un veterano esfuerzo contributivo y soportar una reducción de la tasa de reemplazo".
Imágenes | Devin Avery Alexis Brown
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